sábado, febrero 11, 2006

Los Misterios de Alarico (I)

Vivo en una caverna. Sólo. En la montaña. Nadie sabe que estoy aquí, salvo este pesado de Nuberu. Me ha pedido que cuente las razones de mi aislamiento.Y es que me vine a recluir por un fatídico accidente. No huyo de la Justicia. Es más , no creo en la Justicia, porque no es justo que yo esté aquí... Y mucho menos, por amor... Bueno, no se si es amor, seguramente sería un calentón adolescente que, maldita se la gracia, tuvo que tocarme a mí. Y nunca mejor dicho: tocarme...

La cosa empezó en mis primeros escarceos con el sexo femenino, según el psicoanalista. Y aunque el dinero de psicoanalista solamente me sirvió para ubicarme en mi etapa anal y saber que no comprendía a las mujeres ni ellas a mí, y que todo comenzó cuando comenzaba a alimentarme del pecho de mi nodriza (mi madre no tenía leche para mí...), y queculpaba de mis males a la pobre señora, cuando queda claro que la culpa no fue de Ella. por divergencias bastante serias con el Psicoanalista, nos despedimos con un "¡hasta el próximo día, el martes!" que resultó ser eterno.

Todo me paso por conocer a las gemelas Noah y Aroah. Si, mis vecinas eran gemelas, y siempre me parecieron realmente estupidas, hasta que a los doce años, el estúpido fui yo al no saber qué responder cuando me invitaron a investigar sobre la profesión médica y a investigar sobre las diferencias de los sexos. Pues desde aquella tarde (que lamentablemente, no recuerdo), me enamoré. No, más bien, me apasioné por Noah y por Aroah... Eran iguales, y no sabía quién era quién, así que a los quince años comencé a pensar como declararme a las dos por separado.

Realmente, mi primer intento supuso ser el hazmerreír de todo mi bloque, ya que se lo pedí primero a Noah creyendo que era Aroah, y cuando me sacó de mi error, intenté arreglarlo indicándole que mi amor puro era dirigido a las dos por igual, a lo que, incomprensiblemente, respondió a mi sinceridad con un tortazo ruidoso que hizo volver la cabeza a la vecina del tercero (cotilla donde las haya) y a su hijo (que empezó a crearme una reputación digna de payaso más cómico de todos los tiempos). Es conveniente decir que lo consiguió, pues mi sola presencia despertaba murmullos y sonrisas allá donde iba...Hoy trabaja en publicidad.

Pues mi desesperación fue tal que me olvide de mi amor, y entonces sólo pensé en saber distinguirlas, ya que nunca me quedé satisfecho con el hecho que fuera Noah quien me diera el sopapo. Y de tanta observación cuando llegaba, con el paso del tiempo (exactamente cuatro años) llegué a la conclusión (temida por mí) que para mi desarrollo personal era necesario el salir con ellas. Tener una Cita. Pero no es bueno tener obsesiones, no. Sólo traen problemas cuando no lo consigues. Pero, a veces, cuando lo consigues, más.

Tras el alquiler de una moto a mi amigo JoseAn por el módico precio de mi colección de los Rolling, me prestó una vespa que atrajo a mis dos beldades por igual. Obviamente, al poco tiempo, porque me quedé sin la moto, ya que Noah, o Aroah, (nunca se supo), la estamparon contra el escaparate de un vendedor de lencería femenina (incluyo este detalle por lo mórbido que me parece ahora), pero fue muy duro para morbideces tener que responder a JoseAn (¿no he comentado antes que su deporte favorito era el Karate?) primero, y después a mi Padre (¿no he comentado antes que no tenía deporte favorito, pero que sabía las mil y una formas de humillar en público y en privado a su hijo, porque siempre había querido una niña?).

Superado el momento, debí enternecer el corazón de Aroah (¿o era el de Noah?) con tanta suerte que salimos al cine juntos. La película fue "Barry Lindon" de Kubrick y descubrí dos cosas: que a Aroah (o Noah) no le gustaba Kubrik (o Barry Lindon, lo cual no es extraño) y que cuando se apoyaba en su lado derecho para dormir roncaba como si nunca lo hubiera hecho, con un ansia y una potencia, que me vi obligado a pedir disculpas en público. Y al público también.

Cuando llegamos a nuestra casa, su hermana (que no había visto con buenos ojos nuestra cita), le había preparado una pequeña sorpresa con un cable, un enchufe y el pomo de la puerta. Así que, cuando Aroah (o Noah) se vio obligada a darme un beso de despedida, tuve tan mala suerte que puso la mano en el pomo para salir huyendo y los 220 V. pasaron por su cuerpo hacia mi cuerpo, con tal mala suerte que no nos pudimos despegar hasta tres minutos después, y porque caí al suelo rompiendo el contacto (debo reconocer que al principio, pensé que había merecido la pena, porque el beso tenía una fuerza que no conocía).

Lamentablemente, cuando desperté tres días después en el Hospital, me di cuenta que seguía completando mi evolución, ya que no me quedaba ni un pelo de tonto. Lamentablemente, tampoco de listo. Esto fue muy hilarante a mi regreso al barrio, como podrán imaginarse.

Fin del Primer Misterio. Y estas son las preguntas: ¿Cómo pude, a partir del momento en que desperté, sentir en mis propias carnes todos los sentimientos que las personas que habían a mi alrededor tenían? ¿Cómo pude vivir? ¿Qué fue de las gemelas?

Nuberu comenta que habrá más misterios , en “Los Misterios de Alárico”.
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